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Hablando de Jorge Vestrynge: su autor favorito, abundando en la fragmentación del "uno" multitudinario....


»(Querido Fritz) Por lo que me dices, estás tan restablecido que de vez en cuando puedes llevar al frente un tren con tropas de repuesto. Tu carta me ha mostrado que, tal como están evolucionando las cosas, esa tarea comienza a ser muy desagradable y uno puede verse envuelto en situaciones de tanta responsabilidad como las que se dan en el combate. Fuego de fusilería desde el tren, gritos salvajes, motines, amenazas:todo eso me ha traído a la memoria la obra de Zola "La débácle", cuyas escenas nunca creímos que pudieran darse entre los prusianos. Puedo imaginarme que te sintieras muy a gusto tras haber entregado a su división aquella banda de gente, una cuarta parte de la cual se había volatilizado.
»En la zona que queda al alcance del fuego enemigo no aparecen esas dificultades que tú has tenido;pero es bueno ocuparse de ellas con cierto detalle, al menos en teoría, especialmente porque no existen instrucciones precisas sobre este punto. Las normas del Reglamento hablan siempre del soldado tal como éste debe ser. En lo que se refiere a las excepciones, la única norma que recuerdo es una sobre el modo de tratar a los borrachos; me pareció tan clara que difícilmente cometerá ningún error nadie que la haya leído una sola vez. Precisamente esas cosas, las borracheras, ocurrían con frecuencia en tiempo de paz; tal vez el mando considerase imposibles unas situaciones como las que tú describes. Con todo, no es tan difícil resolverlas.
»En un caso como el tuyo y, en general, en cualquier situación en que haya indicios de una revuelta colectiva, se propaga un ambiente de inseguridad; al jefe no le es lícito dejarse contagiar por él. Si uno interviene con rapidez, casi siempre saldrá bien del paso con pocos medios; cuanto más tiempo deje sueltas las riendas, mayores fatigas le costará resolver el problema. Si uno ve que resulta inevitable la confrontación directa, es preciso entonces provocarla personalmente: uno puede elegir así el lugar y el momento más propicios. Hay que intentar crear el caso concreto, precisamente eso que se llama "establecer un ejemplo".
»Si uno está decidido, nunca le faltarán fuerzas para llevar a cabo lo que se propone. En los más de los casos bastará con recurrir a los suboficiales. Se solicita de ellos el nombre de los dos o tres cabecillas, se lleva uno consigo al compartimiento unos cuantos hombres armados y se aguarda la llegada a la próxima estación. Allí uno ordena a la tropa que se apee; si lo hace con tumultos y gritos, elige al tipo más alborotador y fuerte, se acerca tanto a él que no quepan dudas sobre quién es el interpelado y en voz bien alta le da una orden tajante; por ejemplo, que se desprenda del correaje o que vuelva a su compartimiento. Si no obedece, se recurre de inmediato a las armas.
»Sin embargo, cuanto más decidido esté uno a emplear la violencia, tanto menos necesitará hacerlo.Seguramente se producirá un gran silencio y se formará un amplio semicírculo en torno al interpelado;éste se verá así reducido a su simple persona, mientras que al jefe lo respaldará la autoridad del Estado. Se arresta al tipo y se hace entrega de él al jefe de la estación. Luego se ordena a la tropa que forme, exigiendo que se guarden todas las formalidades del campo de instrucción, y se la cuenta de cuatro en cuatro — ése es el mejor medio de despertar rápidamente el sentimiento de una unión articulada y de subdividir la masa en pequeñas unidades. A los hombres cuyos nombres fueron dados antes por los suboficiales se les ordena que se pongan en primera fila; si se produce el menor incidente, también a ellos se los arresta. Ahora ha llegado el momento de que el jefe pronuncie una pocas palabras, en el caso de que se crea capaz de hacerlo; de lo contrario, es mejor dejarlo. Salgo garante en todo caso de que, si has despachado el asunto con la suficiente calma (...).
E. Junger,  "El Bosquecillo 125" (1925)

Será interesante ver las notas sin pulir, recién traducidas; en principio cubren la misma época.Un estilista como Junger debió tranformar mucho el material "bruto"

P.S.  Bien, en las notas paralelas de Junio y Julio del 1918, no menciona correspondencia alguna con su hermano; esta ha sido publicada en otra parte.


a proposito de nada..(ter)


Puede que los españoles  en la Constitucion  crearan  unos símbolos, puede que sancionaran  tambien la  facultad  de protegerlos..

pero si no viven "sustancialmente" en nosotros...si esos acuerdos  no los "garantizamos"..¿que?

Valen y valdrán lo que la Constitucion de Weimar en el 1933



a propósito de nada (bis)

(..)Los períodos prolongados de calma favorecen ciertas ilusiones Ópticas. Una de ellas es la suposición de que la inviolabilidad del domicilio se funda en la Constitución, se encuentra asegurada por ella. En realidad la inviolabilidad del domicilio se basa en el padre de familia que aparece en la puerta de la casa acompañado de sus hijos y empuñando un hacha en la mano. Sólo que esta verdad no siempre se halla a la vista; y tampoco constituye una objeción contra las Constituciones. Lo que vale es el viejo adagio: « Es el hombre el que sale garante del juramento, no el juramento el que sale garante del hombre». ibidem


a propósito de nada...

(...)Vamos a suponer que en una ciudad, en un Estado,sigue viviendo un cierto número, por pequeño que sea, de hombres realmente libres. Si eso ocurriera, la violación de la Constitución iría acompañada de un gran riesgo. En este sentido cabría apoyar la teoría de la culpabilidad colectiva: la posibilidad de conculcar los derechos está en relación directamente proporcional a la libertad con que tropieza. En la antigua Islandia, por ejemplo, hubiera sido imposible un ataque a la inviolabilidad y aun santidad del domicilio en las formas en que ocurrió, como mera medida administrativa, en el Berlín de 1933, en medio de una población de millones de almas. Merece ser citado, como excepción honrosa, el caso de un joven socialdemócrata que en el pasillo de su apartamento abatió a tiros a media docena de los denominados «policías auxiliares». Aquel hombre continuaba siendo partícipe de la libertad sustancial, de la antigua libertad germánica que sus adversarios ensalzaban en teoría. Naturalmente, el mencionado joven no había aprendido eso en el programa de su partido(..). Ernst Junger "La emboscadura"


"idealiste"

En sus Diarios de Paris del 14 de Junio de 1942 Ernst Jünger  refiere como al dia siguiente de establecerse la obligacion de vestir la estrella ( juif) para los judíos, algunos estudiantes gentiles fueron arrestados por salir  a la calle con  estrellas con inscripciones del tipo " idealiste", kantiano. etc, etc.

Su comentario, todavia creían vivir en un orden liberal, sin darse cuenta de que "el tiempo de la discusión ha pasado", suponiendole al adversario un sentido del humor que no tenía, y facilitándole el trabajo de identificar a sus objetivos mas claros.

Mutatis mutandis,  (e independientemente de que haya  elecciones en Marruecos y no en el  París ocupado)   los activistas de "SaharAcciones"  debieran hacer la misma reflexión respecto a sus actos de desobediencia civil. en El Aaiun. En una cultura liberal la policia defiende la libertad de expresion y manifestación individuales, (y la integridad personal) como principio...ademas de mirarse si hay permisos correspondientes. Por ello la desobediencia civil de Gandhi o de Martin Luther King ,  podian valer ante la policia británica en la India o la americana en el sur de Estados Unidos (o mutatis mutandis tambien los " robocops" en Cana Palleva..).

No es el mismo caso...Sin entrar en disquisiciones de porque es así, vease una viñeta ilustrativa. Lo floja que tiene la muñeca la policia norteafricana a la hora de mantener el orden en las colas mediante varas de madera...Sin acritud, provocación alguna,  o susceptibilidad de tipo personal. (cfr. con Ares) ¿Sí? .