Tradittori, traduttori


En su diligencia y celeridad, la recomposición de la lista socialista de Formentera, casi evoca la política florentina que mencionaba don Rafel Serra en un reciente intercambio. Creería uno que hasta pudieran haberse contagiado de los hábitos de su principal mercado turístico. Los naturales y residentes de hace tiempo sabemos sin embargo, que los prestamos culturales producto del turismo son bastante superficiales... no menos superficiales que el isomorfismo entre español e italiano que nos permite chapurrear.
Eso no significa despreciar las aportaciones de una lengua que, con el endecasílabo, libró a nuestra lírica del ritmo de zambomba. Julián Marías escribía:
Otra peculiaridad del español es su propensión a ligar las palabras, lo cual le da fluidez y es, por otra parte, la única razón de que sea un poco más difícil de entender, a pesar de su clarísima fonética, para los que no conocen la lengua. Siempre me ha sorprendido por qué un español entiende mejor a un italiano que un italiano a un español, hasta que he caído en la cuenta de que la claridad fonética es comparable, pero en italiano se separan más las palabras, y así se individualizan, se perciben sus límites, mientras que la continuidad del español dificulta distinguirlas para los que no las conocen. La sinalefa, la formación de diptongos con vocales que pertenecen a dos palabras contiguas, es esencial al español -y para mi gusto preciosa-, pero tiene esa consecuencia. (ABC 5/05/1989)


La sinalefa, pudiera dificultar tambien al lector español de traducciones del italiano. En este, al no haber sinalefa, las pausas marcadas por las comas quedan muchísimo mas remarcadas. En castellano no solo se respira cada ocho atropelladas sílabas (frente a 11 del italiano) sino que la entonación tiende a marcar solo el final de frase. En la cantinela del italiano, articulado con menor tensión y marcando los límites de las palabras, son mucho mas legibles larguísimos períodos como los siguientes...
Una universal omertà habría envuelto las intrigas de una lucha política reducida en gran medida, en la practica, al reparto del voto de intercambio (con la misma lógica del reparto del territorio entre las bandas mafiosas), que, obviamente continuaría manifestando en los detalles sus conflictos, sus celos y maldades de partido, y sus venganzas. De ello resultaría, con el ascenso de los mandaderos de los políticos y de numerosos titulares provinciales de rentas electorales, una ulterior e imparable decadencia de la clase polítca y del personal de la administración pública: en los fastuosos palacios de la región y de los entes regionales se habrían hecho frecuentes las presencias anómaleas de las caras de presidiario y de bribones, ora zalameros y serviles, ora tirànicos y arrogantes, de vez en cuando increíbles como diputados o como dirigentes a pesar de su capacidad para valerse con provocadora pericia del repertorio lingüístico de la jerga política. (Marino, G.C.pg. 357)

El traductor ha respetado la prosodia de la lengua de origen, pero una opción digamos mas cercana al ritmo del español habría cambiado comas por puntos y punto y coma..Algo así:
Una generalizada omertà envolvió las maniobras de una lucha política que, en la pràctica, se redujo al chalaneo de votos (con la misma lógica territorial de las bandas mafiosa); aunque continuaría manifestando sus rasgos de conflictos, celos y maldades de partido, y de venganzas. Como resultado, y con la promoción de recaderos políticos y muñidores de votos locales, se produjo una imparable decadencia de la clase política y del personal de la administración pública. En las fastuosas sedes de la región y de los entes locales se hizo usual la presencia anómala de rostros patibularios y de bribones, ya zalameros y serviles, ya tiránicos y arrogantes; con frecuencia poco creíbles como diputados o dirigentes, a pesar de su capacidad de usar con provocadora habilidad el repertorio lingüístico de la jerga política. (Marino, G.C.pg. 357)

Pero quitándole la “música” al idioma no se notaría que el autor es italiano.

(Mapa de B.Bordone 1528, publicado en el blog de José Barral post 214)