Como decía Orwell en "Rebelión en la granja" , Todos los animales son iguales pero algunos animales son mas iguales que otros.. Concretamente los cerdos acaban siendo mas iguales que las ovejas. Y algunos trabajadores son mas iguales que otros.. Los fijos, con continuidad o sin ella.. Aquellos que en su momento compraron protección suida a la inefectividad.. por la via de encarecer el despido hasta hacer imposible la contratación..
Lo que sorprende es lo rápido que la fauna restante da por buenos los privilegios corporativos porcinos.. .cuatro patas bueno dos patas es mejor.. balaban al unísono las ovejas ..cuando los cerdos aprendieron la bipedestación. ...pero eran ovejas..
¿Alguien oyo articular algún gruñido porcino significativo acerca de la temporalidad?¿de la dualidad? cada tal con su cual...
.Se oyen mas balidos que gruñidos porcinos...
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stupendo...
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| by Martin Pettitt on Flick-r |
(...)¿Qué era lo que se había alterado en los rostros de los cerdos? Los viejos y apagados ojos de Clover pasaron rápida y alternativamente de un rostro a otro. Algunos tenían cinco papadas, otros tenían cuatro, aquellos tenían tres. Pero ¿qué era lo que parecía desvanecerse y transformarse? Después, finalizados los aplausos, los concurrentes cogieron nuevamente los naipes y continuaron la partida interrumpida, alejándose los animales en silencio.
Pero no habían dado veinte pasos cuando se pararon bruscamente. Un enorme alboroto de voces venía desde la casa. Regresaron corriendo y miraron nuevamente por la ventana. Sí, se estaba desarrollando una violenta discusión: gritos, golpes sobre la mesa, miradas penetrantes y desconfiadas, negativas furiosas. El origen del conflicto parecía ser que tanto Napoleón como el señor Pilkington habían descubierto simultáneamente un as de espadas cada uno.
Doce voces gritaban enfurecidas, y eran todas iguales. No había duda de la transformación ocurrida en las caras de los cerdos. Los animales asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y, nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era otro.
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