la carta de Roosevelt entera..

President Franklin D. Roosevelt-1941
Mi querido señor Steward:

Como me resulta imposible aceptar su amable invitación para estar presente en la Convención con ocasión del XX aniversario de la Federación Nacional de Empleados Federales, usaré este medio para enviarles saludos y un mensaje.

De la lectura de su carta del 14 de julio de 1937, me interesó especialmente la oportuna observación acerca de la forma en que su organización ha desempeñado sus actividades durante las últimas dos décadas "en plena consonancia con las mejores tradiciones en las relaciones laborales de los empleados públicos " Las organizaciones de empleados gubernamentales tienen un lugar legítimo en los asuntos del gobierno.

El deseo de los empleados del gobierno de una remuneración justa y adecuada, de horarios de trabajo razonables, de condiciones de trabajo seguras y adecuadas, el desarrollo de oportunidades de promoción, de facilidades para el examen justo e imparcial de sus reclamaciones, y otros objetivos de una adecuada política de relaciones laborales, no difiere básicamente de aquel de los empleados en la industria privada. La autoorganización por su parte, para presentar sus puntos de vista acerca de todos estos asuntos es a la vez natural y lógica, pero debe prestarse una especial atención a las relaciones y obligaciones específicas  de los funcionarios públicos con el publico mismo y con el Gobierno.

Todos los empleados gubernamentales deben darse cuenta de que el proceso de negociación colectiva, tal y como suele entenderse, no puede ser trasplantado al servicio público. Este tiene unas limitaciones distintivas e insuperables cuando se aplica a la gestión del personal público. La misma naturaleza y los propósitos de Gobierno imposibilitan que los funcionarios de la administración puedan representar plenamente u obligar al empleador en las discusiones mutuas con las organizaciones de empleados gubernamentales. . El empleador es el pueblo, quien habla por medio de las leyes promulgadas por sus representantes en el Congreso. En consecuencia, los funcionarios de la administración y los empleados son gobernados dirigidos, guiados, y en muchos casos restringidos, por las leyes que establecen las políticas, reglas y procedimientos en materia de personal.

En particular, quiero subrayar mi convicción de que las tácticas militantes no tienen cabida en el funcionamiento de cualquier organización de empleados gubernamentales. En los empleados de la administración federal recae la obligación de servir a todo el pueblo, cuyos intereses y bienestar requieren del orden y de la continuidad en la realización de las actividades del Gobierno. Esta obligación es primordial. Dado que sus propios servicios tienen que ver con el funcionamiento del Gobierno, la huelga de los empleados públicos manifiesta nada menos que un intento de su parte de impedir u obstaculizar las operaciones del gobierno hasta que se vean satisfechas sus demandas . Tal acción, que busca la parálización del Gobierno por quienes han jurado apoyarlo, es impensable e intolerable. Es, por ello, que he observado con satisfacción como los estatutos de la Federación Nacional de Empleados Federales incluyen  la disposición de que "en ningún caso esta Federación apoyara ni participara en huelgas contra el Gobierno de los Estados Unidos."

Felicito a la Federación Nacional de Empleados Federales con motivo del vigésimo aniversario de su fundación y con la confianza de que la convención será un exito en todos los aspectos,
Muy cordialmente,
FDR

Mas allá del intríngulis político-juridico, comparar el "ethos" aquí encomiado con algun concepto  cortijil de lo público,  no por minoritario menos visible: "pa jaque yo "..:-P.. Con un talante se desembarca en Normandía, se derrota a los totalitarismos del siglo XX. Con  el otro se gestiona  un asilo nacional de ex-nazis "dependientes"