a propósito de nada (bis)

(..)Los períodos prolongados de calma favorecen ciertas ilusiones Ópticas. Una de ellas es la suposición de que la inviolabilidad del domicilio se funda en la Constitución, se encuentra asegurada por ella. En realidad la inviolabilidad del domicilio se basa en el padre de familia que aparece en la puerta de la casa acompañado de sus hijos y empuñando un hacha en la mano. Sólo que esta verdad no siempre se halla a la vista; y tampoco constituye una objeción contra las Constituciones. Lo que vale es el viejo adagio: « Es el hombre el que sale garante del juramento, no el juramento el que sale garante del hombre». ibidem