(...)Subitamente oyó una voz que decía
-Princesa, yo podria devolveros vuestra pelota.
Miro a su alrededor , y vio la cabeza de una rana que asomaba sobre la superficie del estanque.
-No, no -dijo-, jamas esclavizaría a un miembro de otra especie animal obligándolo a trabajar en beneficio de mis egoístas intereses.
el príncipe rana
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