la princesa y el guisante

(...)la reina preguntó inocentemente a la joven que tal había dormido
-Horriblemente mal repuso ella-No he pegado ojo en toda la noche
La reina abrió los ojos con asombro ¿Habria funcionado demasiado bien su plan ?
La visitante prosiguió:
-Para empezar la cama estaba cubierta por un montón de edredones. ¡algo propio de bárbaros! ¿como iba a poder dormir pensando en los pobres gansos que se habrían visto obligados a renunciar a sus plumas para mi comodidad?
La reina enrojeció levemente pero no dijo nada.
-Mas tarde cuando estaba ocupada en retirar todos los colchones sobrantes para compartirlos con los menos afortunados  campesinos del castillo, descubrí que bajo ellos había un guisante. Resulta increíble que en el estado en que se encuentra el mundo haya gente que desperdicia la comida. (...)