Schumpeter, recurrió a ellas para poner de relieve como los parlamentos , incluso los democráticos, no son un club de debates; ni una tertulia de amigos, tampoco son un congreso académico donde se exponen y discuten ponencias; ni son una sociedad científica, ni un comité de técnicos. Son un agon donde se disputa el poder de manera incruenta.
la producción corriente de decisiones parlamentarias sobre cuestiones nacionales constituye precisamente el método por el que el parlamento mantiene o se niega a mantener a un gobierno en el poder, o por el que el parlamento acepta o rechaza el caudillaje del Primer Ministro. (..)Cada voto es un voto de confianza o desconfianza, y los votos que se llaman así no hace mas que poner de relieve"in abstracto"el elemento esencial que es común a todos.
Si se presenta una proposición de ley por la oposición esto significa que ofrece batalla: (...)tal proceder constituye un ataque que el gobierno tiene que desarticular apropiándose la cuestión controvertida , o bien haciendo rechazar la proposición.
Si un grupo del partido gubernamental presenta una proposición de ley importante que no figura en la lista del gobierno, esto significa una insurrección; y es desde este punto de vista y no desde el de los méritos extra-tácticos del caso, desde el que será considerado por los ministros. Esto es aplicable incluso al planteamiento de un debate. A no ser que sea sugerido o sancionado por el Gobierno esto es síntoma de que el poder se la va de las manos. Finalmente la adopción de una medida mediante un convenio entre los partidos significa una batalla no-decidida o una batalla evitada por razones estratégicas. (
" Capitalismo Socialismo y Democracia", parte IV, cap XXII, #4vol 2
Por tanto , cuando x plantea un debate y fuera del marco establecido z y acordado para la resolución de los temas x . ¿Es una ponencia fuera de programa, ? ¿Se trata de una cuestión de orden del día? ¿Está "abriendo el diálogo"?.No, es un "trágala" para el equipo de gobierno; busca su desgaste. Lo que dicen también aquí. Y lo que queda.
Así pues, habría que cambiar de tercio. De otra forma podemos llegar a las elecciones generales "en cuadro". Y volver a un estado de cosas en que había que votar invocando antes un vacío mental zen, (en que arrojar todas las cuestiones locales, antes de poner la papeleta en el sobre ) no es deseable. (O tapándose las narices.)
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